Miras hacia delante en tu camino y ves como siempre está junto a ti la misma herramienta necesaria para poder seguir avanzando, viviendo con cuidado y a salvo gracias a ese utensilio, que te ayuda en todo y cuando él está roto o tiene unas pequeñas rozaduras que no dejan usarlo tu lo notas y no te sientes con fuerzas para seguir. Es ese momento es en el que tu tienes que intentar arreglarlo porque para eso vosotros vivís en una completa simbiosis. Por lo tanto si uno empieza a fallar el otro lo notará y sentirá como poco a poco empieza a sentirse igual que el desfallecido.
Ahora es cuando te das cuenta que el camino no es tan duro gracias a este mecanismo, que hace todo posible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dejarme bustra opinion aqui